El fin de semana pasado fuimos a una exposición peculiar. La obra de Juan Francisco Casas. Este artista tiene la peculiaridad de que parte de su obra (también tiene óleos) son piezas de gran formato (dos metros por uno cincuenta, más o menos) que realiza exclusivamente con boli BIC. Genial. No hay más que decir.

Para los de gran formato, según la encargada de la galería de arte, emplea cuatro semanas. En ese tiempo, para desconectar, “porque sino se volvería loco”, según nos decía la amable comerciante. Realiza los de pequeño formato. De tamaño como la pantalla de tu ordenador. Bueno. Hasta ahí, ya parece fascinante el asunto, la perfección del trazado, como capta la luz, texturas… en fin, crítica artística que no viene a cuento. Bueno, lo que nos llamó la atención fueron dos cosas:

Una, la que mis amigos publicitarios habrán pensado ya, ¿dónde estaba Bic?. La oportunidad que le han brindado las musas a la empresa de bolígrafos para acercarse al arte y todo lo que connota el mundo de la pintura, lo artístico… es impagable. Han estado lentos, o no les interesa nada, o ni lo saben.
Y dos, que podemos verlo no sólo como oportunidad para dotar a la marca de valores que hasta ahora no tenía, sino también, fijándonos en el proceso de trabajo se me ocurren más cosas.
JuanFran, porque ya es amigo sin conocerlo, hace fotos en fiestas informales con una cámara informal a sus amigos informales y luego las pasa a Bic. ¿Por cuánto? Las obras de gran formato, como la de la foto, cuestan entre 1500 y 2000 euros, las pequeñas entre 500 y 800. ¿Habría gente dispuesta a pagar ese precio por verse inmortalizada en BIC? ¿Cuánto le costaría a la empresa de bolígrafos hacer la promoción más original del mercado?