Antes que nada te pongo en antecedentes si bien no conoces mi afición por desgranar la contienda iPhone vs. Android, o bien no has seguido el debate que se ha montado en mi perfil de Facebook (muy recomendable):

Cuando llegó el iPhone a España me acerqué a él con la misma sed de perfecta relación marca-producto que pudiera esperar cualquier freak planner de la marca de la manzana. Había llegado el gran momento.

El caso es que me pareció interesante su alto precio a largo plazo para seleccionar a sus fieles consumidores, y si bien jugar en España con Movistar le restaría valor a la marca, lo cierto es que lo preparaba para invadir las colas de McDonald’s, es decir, un maravilloso movimiento para configurar el primer mass product de la marca de Cupertino.

Mientras este perfecto movimiento convertía a Apple en claro vencedor en la guerra del hardware contra los NokiaMotorolaSamsung de turno (que aún pensaban que la batalla que se libraba era la del teléfono móvil). El señor de internet se preparaba para la guerra del software.

La premisa era sencilla para Google: Los que habían ido abrazando cada uno de los servicios que creaban (gmail, blogger, calendar, youtube, picasa, chrome…) acabarían por no detenerse en la elección de la máquina, porque mientras tuviera Android, el software de Google, sólo necesitarían una pantalla táctil para seguir con su plácida vida 2.0.

Todo este análisis gratuito cobró otra dimensión cuando pude analizar un iPhone y un Android de cerca. Y tras pasar una noche estresando los dos hasta el límite, el feeling que me queda es que puede que el mundo Smart Phone se acabé dividiendo en dos perfiles de consumidor con inquietudes diferentes: el Applecentric que primará el diseño, lealtad al imaginario de marca, proyección… y el Googlecentric que buscará convenience y usabilidad en su vida 2.0.

Pero claro, como todo va muy rápido, mientras escribo estas líneas (siempre quise decir esta frase) están sucediendo y van a suceder fenómenos que desde luego alterarán este periodo de paz:

Primero: hace unos días Chrome se lanzaba para Mac (para los de última generación exactamente), era la primera vez que por las entrañas de un aparato Apple corría la sangre Google.

Segundo: finalmente en enero se lanzará el Nexus One, el primer hardware de Google.

Tercero: Apple está preparando algo grande para finales de enero.

Mientras lo primero se tomó como un inocente ofrecimiento del explorador de Google a Mac, viendo el ataque frontal del Google Phone en enero se ha descubierto que era un auténtico caballo de Troya. Aunque eso sí, la última palabra la tendrá el inmortal general Mr. Jobs a finales de mes.

¿Cómo acabará todo esto? Si atendemos al cine, otra vez, el tándem Philip K. Dick/Ridley Scott, podría haber anticipado en 1982 un bonito desenlace a la contienda.
Un Androide-replicante del tipo Nexus 6 acaba teniendo una relación amor-odio con un agente de Los Ángeles (llamémosle Apple Deckard) en 2019.

Sería curioso que Google acabase ofreciéndole la vida a Apple, para luego asumir que es momento de retirarse de la guerra por el hardware. Y tú, ¿cómo imaginas el final de este enfrentamiento entre los dos gigantes del siglo XXI?